Boletín Vegetarianismo y Salud

Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de agosto de 2015

HATAMTAI



Había una vez una familia en donde había permanentemente peleas, confusión, divergencias y tensión – el motivo era el vicio de la ira.



Uno de los miembros de la familia pensó: “cuánto más durará esta situación?” 
Aburrido por la situación fue donde Hatamtai, un gurú, en busca de solución. El gurú le dio una semilla diciéndole que la mantuviera en su boca cuando algún miembro de su familia estuviera enfadado. También le dijo el gurú que la semilla sería efectiva solo si mantenía la semilla por lo menos unos diez minutos en su boca. El hombre tomó la semilla y se fue a su casa. 


Un día cuando los miembros de la familia estaban enojados, el hombre rápidamente puso la semilla en su boca y la cerró con fuerza. 


La persona enojada se frustró inmensamente porque no obtuvo respuesta del hombre. Qué sentido tenía el gritar si la otra persona no iba a reaccionar? Así que, gradualmente dejó de pelear. 

¿Que significa la semilla en la boca? En las historias bahkti una semilla significa la luz. Así que en esta historia significa que el individuo ahora tiene el conocimiento de ser ambos una semilla del rosario y un punto de luz. En esta conciencia, no importa lo que la otra persona diga o cual sea la situación, la persona no reaccionará sino que permanecerá tranquilamente en estado de conciencia de alma, en estado de espiritualidad.


La lección espiritual que podemos aprender es que nuestro silencio y actitud de paz tiene el poder de influir en otros también. Nuestra actitud debe ser pura. Con nuestra actitud positiva podemos cambiar no solo la actitud de los demás sino también la atmósfera que nos rodea. El Alma Suprema también dijo que cuando un individuo está enfadado, es mejor permanecer tranquilo y bañar a esa persona con pensamientos de tranquilidad. Así es que, la semilla de Hatamtai sirve para recordar la forma original del ser, un punto de luz y el estado original del alma, su naturaleza de paz.

Así que... cual será tu actitud la proxima vez que....
 

miércoles, 18 de marzo de 2015

Acerca de la felicidad


Eduard Punset: 'Si estás triste, sal de la madriguera y observa que cualquier tiempo pasado fue peor'



- Señor Punset, estoy deprimida. ¿Qué puedo hacer?
- "Si estás triste o deprimida, sal de tu madriguera y observa que cualquier tiempo pasado fue peor".
Punset nos contesta vía email en un hueco de una agenda apretadísima, recién llegado de un viaje internacional. En su análisis, enumera claves para ser felices como no anclarse en el pasado, poner empeño en potenciar tus fortalezas o compartir y cuidar las relaciones con los demás. Pero, fiel a su formación científica, incide en la importancia que ha tenido 'verbalizar' los sentimientos, eliminar los prejuicios que rodeaban a la felicidad y atreverse a hablar de ella y perseguirla.
"Las redes sociales han roto las fronteras físicas y culturales, permitirán la superación del entorno individual y familiar y alcanzar el conocimiento verdadero"
"Es sorprendente hasta qué punto han cambiado en los últimos diez años los interrogantes que suscita la felicidad. Antes no se hablaba de ello porque se consideraba un sentimiento y, por lo tanto, algo no abordable en una conversación seria. Impresiona constatar hasta qué punto ha cambiado esa perspectiva: hoy se pueden contar casi por centenares los científicos avezados en el tema que hablan de sus orígenes, su naturaleza y su proyección social. Antes no es que no se sintiese felicidad, sino que no se hablaba de ella. No se reconocía que su carencia podía ser la razón de nuestros males", cuenta.
"Hasta hace menos de diez años, atribuíamos a la razón hasta un 90% de nuestras discapacidades mentales. Desde entonces, casi todas las atribuimos a desarreglos emocionales", añade. ¿Y esa 'verbalización' nos ha hecho más felices? "Ahora los europeos hablan de la felicidad en términos iguales o parecidos a los africanos. Es un sentimiento emocionalmente reconocido, que sabemos que tiene que ver con las descargas de oxitocina, vasopresina y dopamina y no con las experiencias pasadas o la predisposición ancestral a los miedos". Es ahora cuando la ciencia y la sociología están investigando qué nos hace felices, algo que Punset asocia a "tener un sentimiento de control sobre nuestras vidas".
En este nuevo terreno en que nos movemos, Punset pone mucha esperanza en la tecnología y las ventanas que ha abierto a las relaciones humanas, clave de nuestra satisfacción con la vida. "Al contrario de lo que se dice a menudo, el nacimiento de las redes sociales no ha significado el final de dos mundos sino la aparición de un tercero que era absolutamente necesario. Han permitido que un lugar proscrito pudiera manifestarse; han roto las fronteras físicas y culturales; permitirán la superación del entorno individual y familiar y alcanzar el conocimiento verdadero".

lunes, 31 de marzo de 2014

¡"Sólo estoy observando cuántas cosas existen que yo no necesito para ser feliz"!

Al viajar por Oriente, mantuve contacto con los monjes del Tibet, en Mongolia, Japón y China.
  Eran hombres serenos, solícitos, reflexivos y en paz con sus mantos de color azafrán.
  En una ocasión, observaba el movimiento del aeropuerto de San Pablo: la sala de espera llena de ejecutivos con teléfonos celulares, preocupados, ansiosos, generalmente comiendo más de lo que debían.
  Seguramente, ya habían desayunado en sus casas, pero como la compañía aérea ofrecía otro café, todos comían vorazmente.
  Aquello me hizo reflexionar: "¿Cuál de los dos modelos produce felicidad?"
  Me encontré con Daniela, de 10 años, en el ascensor, a las 9 de la mañana, y le pregunté: "¿No fuiste a la escuela?"  Ella respondió: "No, voy por la tarde."
  Comenté: "Qué bien, entonces por la mañana puedes jugar, dormir hasta más tarde."
  "No", respondió ella, "tengo tantas cosas por la mañana..."
  "¿Qué cosas?", le pregunté.
  "Clases de inglés, de baile, de pintura, de natación", y comenzó a detallar su agenda de muchachita robotizada.
Estamos formando súper-hombres y súper-mujeres, totalmente equipados, pero emocionalmente infantiles y sin infancia propiamente dicho.
Una ciudad progresista del interior de San Pablo tenía, en 1960, seis librerías y un gimnasio; hoy tiene ¡sesenta gimnasios y tres librerías!
No tengo nada contra el mejoramiento del cuerpo, pero me preocupa la desproporción en relación al mejoramiento del espíritu. Pienso que moriremos esbeltos: "¿Cómo estaba el difunto?". "Oh, una maravilla, ¡no tenía nada de celulitis!"
Pero ¿cómo queda la cuestión de lo subjetivo? ¿De lo espiritual? ¿Del amor?
Hoy, la palabra es "virtualidad". Todo es virtual. Encerrado en su habitación, en Brasilia, un hombre puede tener una amiga íntima en Tokio, sin ninguna preocupación por conocer a su vecino de al lado! Todo es virtual. Somos místicos virtuales, religiosos virtuales, ciudadanos virtuales. Y somos también éticamente virtuales...
La palabra hoy es "entretenimiento"; el domingo, entonces, es el día nacional de la imbecilidad colectiva.
Imbécil el conductor, imbécil quien va y se sienta en la platea, imbécil quien pierde la tarde delante de la pantalla.
Como la publicidad no logra vender felicidad, genera la ilusión de que la felicidad es el resultado de una suma de placeres: "Si toma esta gaseosa, si usa estas zapatillas, si luce esta camisa, si compra este auto, usted será feliz!"
El problema es que, en general, no se llega a ser feliz! Quienes ceden, desarrollan de tal forma el deseo, que terminan necesitando un analista. O de medicamentos antidepresivos. Quienes resisten, aumentan su neurosis.
El gran desafío es comenzar a ver cuán bueno es ser libre de todo ese condicionamiento globalizante, consumista. Así, se puede vivir mejor. Para una buena salud mental son indispensables tres requisitos:amistades, autoestima y ausencia de estrés.
Hay una lógica religiosa en el consumismo post-moderno.
En la Edad Media, las ciudades adquirían status construyendo una catedral; hoy, en Brasil. Estados Unidos, China y en México, etc., etc., se construye un shopping-center.
Es curioso, la mayoría de los shopping-center tienen líneas arquitectónicas de catedrales estilizadas; a ellos no se puede ir de cualquier modo, es necesario vestir ropa de misa de domingo. Y allí dentro se siente una sensación paradisíaca: no hay mendigos, ni chicos de la calle, ni suciedad...
Se entra en esos claustros al son gregoriano post-moderno, aquella musiquita de esperar al dentista.
Se observan varios nichos, todas esas capillas con venerables objetos de consumo, acolitados por bellas sacerdotisas.
Quienes pueden comprar al contado, se sienten en el reino de los cielos.
Si debe pagar con cheque post-datado, o a crédito se siente en el purgatorio.
Pero si no puede comprar, ciertamente se va a sentir en el infierno...
Felizmente, terminan todos en una eucaristía post-moderna, hermanados en una misma mesa, con el mismo jugo y la misma hamburguesa de Mac Donald, un subway, o alguna de las franquicias de comida rápida...
Acostumbro decirles a los empleados que se me acercan en las puertas de los negocios: "Sólo estoy haciendo un paseo socrático". Delante de sus miradas espantadas, explico: "Sócrates, filósofo griego, también gustaba de descansar su cabeza recorriendo el centro comercial de Atenas. Cuando vendedores como ustedes lo asediaban, les respondía: ...¡"Sólo estoy observando cuántas cosas existen que yo no necesito para ser feliz"!